El avión corrió por la pista detrás de aquella verja, levantó el vuelo y en segundos alcanzó las nubes.
Tenía una media melena blanca reluciente y agitaba su brazo en alto.Soplaba el viento. El avión corrió por la pista detrás de aquella verja, levantó el vuelo y en segundos alcanzó las nubes. La mujer bajó el brazo y se quedó fascinada viendo aquella escena. Al girarse para dar por terminado aquel breve ritual nos dimos cuenta de que sonreía. A lo mejor alguno de los pasajeros era familiar suyo. O no. A lo mejor se despidió porque le salió hacerlo de manera espontánea. Puede que pensara que al verla alguno de los que iba a bordo sonreiría. Me quedo con esta última. Decenas de personas asomadas a unas ventanas minúsculas aguardando el momento en que su avión despegue. A lo lejos, distinguen una figura que agita su brazo, que los despide. ¡Qué absurdo!, ¿quién será?, ¿qué sentido tiene?, ¿la conozco?, podrían preguntarse. Aquel adiós se queda atrás, así que giran sus cabezas, vuelven a sus libros, a sus acompañantes, al reposacabezas que ven justo enfrente… Pero sonríen.