The Strokes




A veces paso por allí, me tomo un café y las leo.






- Leí la crítica de esa película que me dices en Fotogramas- dijo al otro lado del teléfono y enseguida, casi llegando a pisar las últimas palabras que había pronunciado, se apresuró a añadir: – La leo en una cafetería que tiene muchas revistas. A veces paso por allí, me tomo un café y las leo.

No tenía por qué justificarse, pero lo hacía. Ha trabajado toda su vida, ha sacrificado muchas cosas que le gustaría haber hecho porque había que ahorrar, porque ahora estamos bien, pero nadie puede saber cómo estaremos el año que viene…

Es una cultura, una forma de vida que se alimenta de pequeñas costumbres, hábitos. Todo forman parte de una estrategia para que una cifra, el saldo de la cuenta corriente, no baje y rebase una barrera psicológica cada mes.

Por qué comprar esa revista cuando puede leerla en esa cafetería, qué demonios, ya se compra el periódico todos los días. Por qué no comprar esa revista cuando le encantaría disfrutarla en casa y volver a ella cuando quiere y enseñársela a alguien y coleccionarla.

Son años de castigo a la voluntad propia en beneficio de la voluntad de otros. Si no, no se entiende que cada mes de diciembre sí compre para su hija la revista Fotogramas con el calendario del próximo año. O que cuando ella va a casa no falte EL PAÍS encima de la mesa desde primera hora de la mañana, eso sí, en compañía del diario que entra todos los días del año en casa. A veces incluso complementado con una divertida revista de animales, cachorros, fauna marina o baloncesto, con un detallado informe anual de jugadores, equipos, categorías…

Para ella sí; para él mismo, no. Suena The Strokes en Spotify. Es gratis. Ella no se ha comprado su CD aunque el grupo le gusta, pero si supiera que a él le gustara, se lo compraría.