Desear, soñar, temer


Puedo verla incluso con los ojos abiertos.






- Entonces, ¿lo que imagino no es real y lo que deseo tampoco llegará a serlo?

- Mmm... Bueno, sí.

- Pero entonces, ¿qué sentido tiene que pida un deseo, que piense en algo que no tengo y espere que se haga realidad cuando por ejemplo soplo las velas de una tarta de cumpleaños? ¿No debería soplarlas?

- Sí, sí hay que soplarlas, es una tradición.

- ¿Qué significa tradición?

- Pues que la gente lo hace desde hace muchos, muchos años y yo creo que lo de pedir  un deseo mientras soplas las velas en un cumpleaños se sigue haciendo un poco, también, por tener un detalle con toda esa gente que lo ha estado haciendo en la historia. Es decir, aunque nosotros hayamos evolucionado, seamos mucho más listos y sepamos que no sirve para nada, lo seguimos haciendo para no fallar a todas esas generaciones anteriores.

- Ya, pero no sirve para nada.

- Bueno, sirve para que tengas ilusión. A ver, eres tú el que tienes que elegir si pides o no el deseo. Puedes imaginar cumplido eso que quieres que se cumpla y que eso te lleve a pedir el deseo pensando que, por el hecho de pedirlo, se va a cumplir o, por el contrario, puedes pensar que es todo mentira y que por mucho que pidas deseos no va a servir de nada.

- Es que tú me has dicho que no sirve de nada, que no es real.

- Ay, sí, bueno, ¿dije eso? No es real, vale, pero todo lo que imaginas no es que no sea real y no tiene que ser mentira por eso.

- Ah, ¿no?

- No. Por ejemplo. Yo siempre llego del colegio a casa media hora después de que tú llegues, ¿no es así?

- Sí.

- Pues imagínate que un día llego a la misma hora que tú, ¿te lo puedes imaginar?

- Sí.

- Pues eso puede hacerse realidad. Un día, por lo que sea, porque pasa algo, porque mamá pasa a buscarme antes, puede que yo llegue a casa a la misma hora que papá te trae a ti.

- Ya, entiendo.

- ¿Ves? Es algo que puedes imaginar y se puede hacer realidad.

- ¿Y una bicicleta?

- ¿Qué?

- Si puedo imaginarla... ¿Se puede hacer de verdad esa en la que yo pienso?

- Claro, cierra los ojos, concéntrate y piensa en la bicicleta que te gustaría tener.

- Puedo verla incluso con los ojos abiertos.

- Eso significa que la deseas con mucha fuerza, que tienes ilusión por conseguirla.

- ¿Es como lo que tú dijiste de llegar antes a casa? Un día, de repente, por lo que sea, ¿aparecerá la bicicleta?

- Claro. Estarías eligiendo la opción de “desear”, de “imaginar que se cumple” y no la otra opción de “pensar que todo es mentira y no vale para nada”, con la que sí es imposible que nada se cumpla.

- Entonces lo que imagino es real y lo que deseo, también.

- Pueden llegar a serlo.

- Pero tú dijiste…

- Pueden llegar a serlo.

- Pues ¡qué miedo!