Hombres, mujeres y personas


Por casualidad, Berto era hoy el único varón.






Hoy eran doce. Se miraron y, sin decirse nada, empezaron a caminar hacia la clase. En ese trasiego de pasillos, cuando las palabras de unos y otros se enzarzaban y parecían multiplicarse entre paredes, alguien dijo:  - "Hoy somos todas chicas menos Berto". Sonrieron. Unas se dieron cuenta entonces de que, por casualidad, Berto era hoy el único varón. Otras lo habían advertido nada más llegar y sumarse al grupo. A Berto le sorprendió reconocerse como único hombre y, mucho más, reparar en ello a raíz del comentario. Llegaron a la clase y mientras entraban se quedó pensando por qué él no vio que era un chico entre once chicas. Eso lo mantuvo distraído de manera intermitente a lo largo de dos horas. La que señaló a Berto como único ejemplar de su género, las que se ya se habían dado cuenta y las que no, todas olvidaron el comentario y trabajaron concentradas durante toda la clase. Terminaron y cada una de las once alumnas y Berto abandonaron el edificio y tomaron el camino de regreso a casa, unas en coche y otras (y Berto), andando. Hoy caminaba pensativo. Llegó a casa y entró en la cocina. Su madre freía algo al fuego, dos hermanos estaban sentados a la mesa. Su padre entró por la otra puerta y dejó la chaqueta sobre la silla. - "Mamá, eres la única mujer aquí". Sin saberlo, Berto había convocado una reunión urgente. Las miradas de tres hombres y una mujer confirmaron su asistencia.