¿Bailamos?


La música no sonaba y todo era ruido desde hacía tiempo.






Bailemos. Aquí y ahora. ¿Ya? Para siempre. No. Y bailamos sin pronunciar una palabra. La música puso el contador a cero y esperó.

Bailamos porque no quedó más remedio que inventar otro lenguaje. Nos pisamos, precipitados como principiantes, aprendimos a dejarnos llevar. A veces olvidamos el ritmo, pero callados, seguimos bailando. Ahogarse, tragar saliva, arder, amar, morir a veces era bailar. Agotados, seguimos bailando.

La música se cansó de esperar, el ruido le dio el relevo y valió la pena continuar. Ruido fuera y dentro de nosotros. Lo sorteamos y seguimos bailando. La música no sonaba y todo era ruido desde hacía tiempo. Nos empeñamos en continuar callados y sin ella. Todavía era pronto para saber que bailábamos por última vez aquella noche.




NOTA: Curioso el motivo que da vida a una canción. Yo les invito a conocer cuál inspiró a Leonard Cohen para escribir este tema, a conocer el significado del violín. Curioso cómo nos adueñamos de las canciones y las vestimos con nuestros motivos