Cerrar los ojos, dejarse caer y confiar en que alguien venga a recogernos.
A ese gesto le siguieron mil más, cientos de miles más que el público capturó, almacenó y sacudió luego en su cabeza en busca de lugares comunes. Cuatro piernas que eran cuatro tizas respondiendo sobre el escenario a la siguiente pregunta: “¿En qué parte del cuerpo se aloja el amor?” (*) Era el movimiento de aquellos dos cuerpos la palabra más rigurosa y fiel a lo que sentían. Porque el cuerpo se estremece y tiembla cuando ama de manera excepcional y la palabra se desmorona cuando se reconoce atrapada en lo convencional. Porque “toda palabra es pequeña y ajena cuando intentas explicar cómo nace el amor”. (*)
(*) Texto de Pablo Messiez para el espectáculo de danza Return