Que no tengamos que quedar el domingo para que me lo cuentes.
¿Conoces esa sensación de haberte perdido aquello a lo que llegaste a tiempo? A mí ponme un agua con hielo y dos rodajas de limón. Que no vuelva a ocurrir lo de siempre. Que no tengamos que quedar el domingo para que me lo cuentes. Que haya tenido que aprender esto ahora. Tú dijiste “por costumbre”, después “por religión” y por último añadiste “porque no me gusta”. Pensé que habías llegado justo a tiempo. Dile que será un agua con hielo y dos rodajas de limón. Dile que hoy no, ni mañana, ni pasado. No te rías. El vaso está frío y hace clin, clin, como los demás. ¿Te invito? Me río. Un agua con hielo y dos rodajas de limón.