La distancia más corta entre dos puntos separados por un millón de millas es un millón de besos.
Un millón de besos para un millón de millas. Entonces ¿quedamos en La Luna?, ¿a mitad de camino? Avisa cuando salgas. Te veo allí. Bicos.
Los dos buscaron La Luna al otro lado de sus ventanas y, tal y como habían acordado, allí se encontraron. Cualquier distancia les pareció ridícula al llegar. Los dos lo pensaron sin decir nada. Callados, se miraron, sonrieron y se sentaron uno al lado del otro. Respiraron aliviados, después de todo, qué fácil había sido. Así estuvieron un rato, disfrutando en silencio de su compañía. Y entonces él le dijo a ella que cómo no se les había ocurrido antes verse en La Luna y ella fingió nunca haberlo imaginado.
La distancia más corta entre dos puntos separados por un millón de millas es un millón de besos. Ellos se dieron tantos como para visitar La Luna cada noche.