París será una condena para los dos si no puedo observarte desde el otro lado del sofá
“¿Por qué Rick le dice a Ilsa que siempre les quedará París? Cuando todo haya terminado, no digas nada por favor”, dijo mientras se levantaba furioso para ir al baño. Ella ignoró el comentario y aprovechó para disfrutar en silencio de la banda sonora mientras buscaba como siempre un nombre curioso entre los títulos de crédito. Él regresó al sofá todavía airado. “A mí no me hables de un París que no existirá si no lo inventamos”, continuó mientras colocaba los cojines para sentarse y sentenció: “Cuando apriete las manos para contenerlo y el amor se burle de mí y desaparezca; cuando sople fuerte el aire y se lleve el último aliento, no me hables de un repertorio de todo lo que no va a sonar”. Y entonces, un pesado silencio. Ella se limitó a esperar la frase siguiente. “París será una condena para los dos si no puedo observarte desde el otro lado del sofá”. Y ella solo acertó a decir: “Vale”.
Cuando los románticos se reconcilien con sus recuerdos, quizá París haya desaparecido y ellos lo busquen sin saber que nunca existió.